Cómo podemos ser más felices gracias a la magia de las palabras

cómo podemos ser más felices


¿Cómo podemos ser más felices?

¿Pueden las palabras ayudarnos?

Hace unas semanas tuve la suerte de asistir a una de las conferencias de Carmen García Gallardo. Y me llevé valiosas lecciones.

¿Quieres conocerlas?


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Cómo podemos ser más felices gracias a las palabras.

Carmen García Gallardo estudió Filosofía y Lingüística. Es una experta en Gramática Generativa y Transformacional.

En su ponencia Palabras Mágicas nos hizo reflexionar acerca de por qué las palabras nos afectan tanto.
Y cómo podemos ser más felices.

Sin duda las palabras, y todo lo relativo al lenguaje, tiene un enorme poder.

La importancia del lenguaje para ser felices.

El lenguaje es la estructura del pensamiento.

Permite que transmitamos lo que pensamos.

Nos permite tener conciencia. Existir.

También sirve para programar el cerebro.

Y es la clave para cambiar nuestras conductas.

Las palabras tienen connotaciones de emoción.

Los magos parecen tener poderes que los demás no tienen…

Abracadabra

En arameo significa “Yo creo como yo hablo”.

Y en hebreo: “Iré creando conforme hable”.

Es testimonio de la capacidad creadora de la palabra.

Antiguamente las palabras tenían el poder de curar.

Había palabras tabú…

El hombre siempre ha sido consciente de este poder de la palabra.



Nos afectan.

Estimulan nuestro sistema neuroquímico en cada ocasión.

Desencadenan estímulos, secuencias, pensamientos, emociones, respuestas físicas y metabólicas.

Todo lo que digas puede ser usado en tu contra. O en tu favor.

Pero todo acto de comunicacion es impreciso. Y la interpretación está condicionada por los propios filtros.

Cultura, experienias pasadas…

Nuestros filtros se interponen entre nuestra comunicacion y la de los demás.


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¿Cómo funciona el efecto de una palabra sobre nuestros sentimientos y, por consiguiente, sobre el cuerpo?

La prueba del anillo

Se trata de una prueba de fuerza muscular.
La persona une el dedo gordo y el índice de la misma mano formando un anillo y el entrevistador intenta romperlo introduciendo el dedo y presionando contra la unión.
Pronunciará palabras que tendrán un efecto sobre la persona.
Ante ciertas palabras, el anillo se abre. Y ante otras no.
Unas desencadenan en la persona más fuerza muscular o menos.
Por ejemplo la palabra fuerza. O la palabra debilidad.

El canto de las neuronas

Los circuitos cerebrales pueden asemejarse a circuitos eléctricos parecidos a cadenas de luces de navidad.

Estos circuitos se llaman módulos.

Una palabra, un olor… detonan algo en nosotros.

Se suceden un montón de impulsos electroquímicos que se encienden y transmiten información.

El poder de las palabras es en realidad el poder de los módulos.

Y éstos no están conectados de forma fija, sino diferente continuamente.

Sincronizan sus descargas a 40hz.

Aldehoff lo llamaba “el canto de las neuronas“.

En el nivel modular cada palabra está conectada con ciertas reacciones físicas dependiendo del significado que le demos.
Escuchar o pronunciar una palabra activa todo el sistema modular.

¿Qué pensamientos, sensaciones, emociones… te originan estas palabras?

Cansado

Al leer o escuchar la palabra se activan muchas luces.
Una es cómo se escribe.
Otra es cómo mover la lengua para pronunciarla.
Qué significado tiene.
A qué postura corresponde.
A qué tono de voz corresponde.
Asociaciones: “Lo cansado que está mi hermano”, “Estoy muy cansado últimamente”, “Cuando estoy cansado me cuesta dormir”, “Cuando estoy cansado se me bajan las defensas”, “Faemino y Cansado”…

Alegre

Idem.

Las palabras se asocian a ciertas posturas corporales.
Y cuando eso se rompe, no se asocia.
Por ejemplo, si estamos en una postura muy de alegría y decimos “tristeza”, nos reímos. No reaccionamos igual ante esa misma palabra. No nos cuadra.

Desempleo

Para casa uno de nosotros un medidor de ondas cerebrales sacaría dibujos diferentes.

Examen

A muchos les evoca taquicardias, miedos, sudoración, diarrea, insomnio…
Todo suele ser muy físico. Las palabras enferman.

Miedo

Tiene un lenguaje no verbal paralizante.
Frío. Nos deja helados.
Nos altera la química. Nos acelera el corazón.

Sin embargo el miedo, en el mundo natural, sirve para sobrevivir.
Es una asociación de programas modulares que te impulsa a huir o defenderte cuando peligra tu vida.
Pero si lo sentimos de continuo, incluso cuando nuestra vida no peligra, nos está limitando.
Y no solo impidiéndonos ser más felices y tomar nuestras propias decisiones.
Nos instala en una física y química distinta, alterando el funcionamiento normal de nuestro metabolismo. Algo poco saludable.

Lunes

La palabra lunes no nos gusta.
Pero si el lunes es tu cumpleaños, cambiamos el enfoque.


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Cómo gestionar las palabras limitantes que nos impiden ser felices.

Con entrenamiento cualquier palabra puede asociarse a programas modulares positivos y, por tanto, provocarnos reacciones físicas sanas.

Las “luces de navidad” de la ansiedad podemos conectarlas en el lugar de las de la relajación. Al principio a la vez. Y, con la práctica, sustituyéndolas.

Cualquier persona tiene ya módulos o cantos positivos llenos de energía que pueden ser ? utilizados.
Como podemos programarnos, podemos tomar lo que queremos de un sitio y conectarlo a otro.
Es posible hacer un cóctel de lo positivo sobre lo negativo.

Hay palabras que nos restan energía. Y otras que nos la añaden.

Se pueden usar para neutralizar los impulsos negativos e interconectarlos.

Podemos usar en nuestro propio beneficio la magia de nuestro cerebro para tener mejores sensaciones.

Con efectos preventivos sumamente valiosos, como evitar ponernos malos tantas veces.

Se pueden realizar ejercicios para cambiar el recorrido y la dirección.
Para que ante una palabra los recuerdos salten en otro sentido.

Cómo ser más feliz utilizando el poder de la palabra

1. La repetición de palabras poderosas.

El método de repetir palabras reconfortantes para aumentar la energía se usa en numerosas culturas y religiones.

paz y amor

gracias

seguridad

supervivencia

relajación

dormir

soñar

2. El uso del yo.

El yo me identifica a mí mismo. Lo tengo que pronunciar con seguridad.

3. El cambio de patrones modulares.

Para conectar las bombillas de navidad a nuestra medida.

Pronuncia examen como pronunciarías vacaciones.

Entonces, ¿tenemos que reprogramarnos?

No. La Programación Neurolingüística (PNL) debemos emplearla para reprogramar solo aquellas creencias limitantes negativas.

Lo que está bien ¿para qué tocarlo

Solo debemos cambiar los programas que nos limitan.

Así lograremos gestionar mejor nuestras emociones.  


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